¿Qué es la Via Francigena?

 En los últimos año, hemos visto crecer una nueva tendencia turística tanto a nivel nacional como internacional; elegir rutas de peregrinaje para nuestras vacaciones. Ya hemos analizado, en varios artículos, el Camino de Santiago y sus rutas. Hoy queremos conocer mejor otro camino de peregrinaje: la Via Francigena. Veamos qué es, cuándo surgió y a qué se debe su crecimiento en la actualidad.

¿Qué es la Via Francigena?

La Via Francigena es una ruta que empieza en Canterbury y cruza 4 países (Reino Unido, Francia, Suiza e Italia) antes de acabar en Roma. Tiene unos 2000 km de longitud. También es conocida como la ruta de los Francos. Este increíble itinerario supone una maravillosa oportunidad para conocer a mucha gente, visitar lugares hermosos y conocer la historia de cada país de una manera más profunda.

Aunque este peregrinaje es menos conocidos que otros más populares (como el Camino de Santiago), tiene un enorme valor histórico y tradicional. Es muy interesante ver los diferentes significados que esta ruta ha tenido durante los siglos. Con el pasar de los años, no sólo fue utilizado por los peregrinos. De hecho, también muchos comerciantes y militares tomaron esta ruta.

Para los peregrinos modernos, la Vía Francigena es una experiencia unica que permite descubrir sitios increíbles, pero también para tomar conciencia de sí mismos, en un contacto más profundo con la naturaleza.

Historia de la Via Francigena

Veamos ahora cuándo comenzó la Vía Francígena y cómo se desarrolló a lo largo de los siglos. Quizá no todos sepan que aunque Italia tenga mucha historia, en realidad es un país muy joven, cuyas fronteras son muy recientes. Desde siempre ha sido un lugar de luchas continuas para establecer el control sobre sus tierras. Un país tan fragmentado necesitaba recorridos que facilitasen las conexiones no sólo en términos políticos y militares, sino también para sus transacciones comerciales.

 

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Aunque con otro nombre, la Vía Francigena encuentra sus origines en el siglo VII, debido a las controversias entre los Longobardos y los Bizantinos. Fue entonces que se comprendió la necesidad de crear una ruta que uniese el Reino de Pavía en el norte, en manos de los Longobardos, con las tierras más al sur.

El recorrido llamado en origen “Via de Monte Bardone” porque pasaba por el monte Mons Langobardorum (hoy Cisa), seguía luego por el valle de Magra, dirigiéndose a la ciudad de Lucca. Después de cruzar el río Arno, proseguía por el valle de su afluente, el río Elsa, para llegar a Siena. Ahí los valles de Arbia y de Orcia a través de un recorrido sencillo permitían a los viandantes sumarse a la antigua Via Cassia que conducía finalmente a Roma.

La primera información referente a esta peregrinación se remonta al siglo IX, describiendo parte de la ruta en la zona de Chiusi, en la provincia de Siena. El término “Via Francigena” fue reportado por primera vez en 876, en un pergamino (Actum Clusio), conservado en la Abadía de San Salvatore en el Monte Amiata.

La Vía Francigena: evolución de la ruta con los Francos

Con el cambio de supremacía de los Longobardos a los Francos, también se modificó el nombre de la ruta que conocemos hoy como Vía Francigena o sea “Camino perteneciente a los franceses” o “Camino que parte de la Francia” territorio que incluía la actual Francia, el valle del Reno y los Países Bajos. Fue propio con Carlomagno cuando la Vía Francigena empezó a recibir un tráfico mayor y regular entre norte y sur de Europa.

Gracias a la administración carolingia se mejoraron mucho sus condiciones que permitieron el transito a un número ingente de personas entre las cuales hombres de comercio y peregrinos. La práctica de las peregrinaciones se hacía cada vez más popular y los destinos religiosos preferidos eran, además de Jerusalén, Santiago de Compostela y Roma.

 

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Sigerico y la Via Francigena en el siglo X

Sin embargo, para que la Vía Francigena se volviese tan conocida, hizo falta esperar un poco más. Precisamente hasta el 990 cuando el mismo abad Sigerico apodado el “Serio”, fue ordenado por el Papa Juan XV Arzobispo de Canterbury.

Después de ser nominado Arzobispo de Canterbury en 991, Sigerico volvió a su casa desde Roma y anotó todos los alojamientos y lugares donde se había parado. Este manuscrito, hoy conservado en el British Museum de Londres, informa detalladamente sobre su camino de regreso a Canterbury y las 80 casas en las que pudo pernoctar.

De alguna forma, podríamos considerarlo como el primer influencer de viaje de la historia. Gracias a su libro, pudimos comprender muchas de las características arquitectónicas e históricas a lo largo de la ruta. De hecho, son muchos los que consideran que su obra es la más acreditada del itinerario de la Vía Francigena. Hoy en día, la mayoría quiere hacer la ruta de Canterbury a Roma (o, más bien, sólo una parte de esa ruta por falta de tiempo).

Las dificultades de la Via Francigena en el pasado

Hay que precisar que cuando hablamos de las rutas en aquella época, poco tenían que ver con las rutas modernas. De hecho, en muchos casos el trazado variaba según las condiciones medioambientales y a las estaciones.

Sin embargo, los muchos peregrinos que en aquella época lograron completar esta ruta, merecen todo nuestro respeto. No sólo por la larga distancia de la misma, sino también por las condiciones en que se encontraban. Sin equipaje ni vestimenta adecuada, cruzaron obstáculos imponentes como el paso que conecta Suiza e Italia, llamado El Puerto del Gran San Bernardo (con altitud de 2.473 m).

 

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Durante el siglo XIII la Via Francigena, volviéndose cada vez más el punto de conexión estratégica para los productos provenientes del oriente, sufrió algunas modificaciones. Debido al crecimiento de su rol comercial, se sumaron otros trayectos alternativos, principalmente para incluir una conexión más directa entre Florencia y Bolonia con Roma. De ahí nació el trayecto llamado “la vía regia de Roma” (Bolonia- Florencia- Siena- Roma), que empezó a ser considerado el recorrido principal hasta hoy en día.

¿Qué significa la Via Francigena en la modernidad?

Un personaje de enorme importancia, es sin duda el antropólogo Giovanni Caselli. Investigando esta ruta desde el 1985, Caselli, caminó el recorrido que conectaba los 4 países: Inglaterra, Francia, Suiza e Italia y reconstruyó el mapa completo. La de Caselli fue una verdadera investigación sobre el terreno, siguiendo los mismos pasos de Sigérico, casi 1000 años después con la ayuda de los técnicos del Instituto Geográfico Militar Italiano. Su libro intitulado: “Vía Romea, cammino di Dio” (Ruta de Romea, Camino de Dios) fue la primera guía moderna de la Via Francigena.

 

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En 1994, esta ruta, fue reconocida por el Consejo de Europa como “Itinerario Cultural Europeo”.

Al igual que el Camino de Santiago, también este itinerario permite recibir un certificado al final de la ruta. Este certificado se llama “Testimonium” y se puede obtener si se muestra la credencial del peregrino correctamente sellada después de al menos 100 km a pie y 200 km en bicicleta a lo largo de la Vía Francigena.

Después de haber sido reconocida como Itinerario Cultural Europeo, la Vía Francígena empezó a ser más popular y mucha gente comenzó a trabajar en su mantenimiento para que fuera más fácil y cómodo caminar a lo largo de este recorrido. La popularidad de este tipo de turismo está creciendo en los últimos años y esta es la razón por la cual hay más eventos relacionados con la Vía Francigena. Cada región por donde pasa el camino está mejorando sus servicios a los peregrinos, aunque todavía está lejos de lo que podemos encontrar en el Camino de Santiago, especialmente si hablamos de la señalización. Por eso te sugerimos que reserves tu alojamiento a lo largo de la Vía Francígena con antelación, recibir los mapas antes del viaje y evitar así cualquier problema una vez que estés allí.

Nuevas motivaciones para los peregrinos modernos en la Via Francigena

Aunque el itinerario sea lo mismo que hace más de 1000 años, los motivos para recorrerlo hoy en día, tanto a pie como en bicicleta, han cambiado.  Sin duda podemos ver una fuerte conexión entre el crecimiento del Slow Tourism en los últimos años y el incremento de peregrinos en diferentes países. Los peregrinos modernos que eligen viajar de esta forma, puede que busquen respuestas místicas o religiosas pero en gran parte tienen otras motivaciones.

Entre las razones principales para recorrer la Via Francigena, encontramos la voluntad de visitar con más calma y relax sitios históricos que normalmente no se pueden disfrutar por la masificación turística. También, conocer a gente con la cual compartir los mismos valores. Practicar una actividad física cuyos beneficios han sido largamente demostrados. Sumergirse en una dimensión de paz, alejándose del estrés de la rutina diaria. Estar en contacto con la naturaleza. Conectar con la gente local, disfrutando de su cultura y de sus tradiciones. Y muchos más factores que están a la base de este movimiento en constante crecimiento.

Si tú también quieres conocer más sobre la Via Francigena y caminar un tramo de este itinerario tan precioso, no dude en contactar con nosotros. En Galiwonders, nos ocuparemos de todos los aspectos logísticos y podrás disfrutar de este itinerario en plena tranquilidad.

 

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