Mis 4 mejores recuerdos del Camino de Santiago

Recuerdos del Camino de Santiago Galiwonders

Este mes todos hemos escuchado noticias dramáticas y visto imágenes que probablemente nos hayan cambiado para siempre. Pero con este post nos gustaría compartir con vosotros algunos de nuestros mejores recuerdos del Camino de Santiago. Concretamente Chiara, enamorada del Camino, compartirá su experiencia.

También os pedimos que compartáis vuestras experiencias para ayudarnos a enriquecer este mensaje. ¿Os apuntáis?

Los mejores recuerdos del Camino de Santiago

Creo que todos somos conscientes de que estamos viviendo un momento histórico excepcional. Por primera vez, nuestra generación ha sido golpeada por un evento repentino y doloroso en primera persona. Y todo esto me hizo reflexionar en general sobre mi vida y mis experiencias. Cada uno de nosotros se enfrenta a esta circunstancia de manera diferente; para mi es a través de la escritura. Y, como no, rememorando los mejores recuerdos del Camino de Santiago.

Por naturaleza soy una persona positiva, y ahora más que nunca me encuentro pensando en esos momentos felices que he vivido en el último año. Una de las experiencias que más llama a la puerta de los recuerdos es el Camino de Santiago. Creo que puedo empezar desde aquí a reconstruir con energía la vuelta a la normalidad.

Me gustaría compartir con todos los que estáis leyendo estas palabras, el sentimiento de esperanza y los buenos recuerdos que el Camino de Santiago me ha dejado. Si es posible, me gustaría ayudaros a rememorar también vuestras experiencias. Seguro que si podéis compartirlos, serían bien recibidos por todos los que hayan hecho el Camino de Santiago, o quieran hacerlo en un futuro.

Estas son algunas de las cosas que más me han marcado durante mi experiencia en la Camino Portugués de la Costa, de Baiona a Santiago. Veamos si os resultan familiares.

1. La gente que conocí en el Camino

Entre mis primeros recuerdos del Camino de Santiago, está sin duda la gente. Nunca olvidaré el comienzo de mi Camino a lo largo de la costa gallega, justo antes de la ciudad costera de Baiona. Si lo pienso de nuevo, una sonrisa sigue apareciendo y una sensación de calor invade mi cuerpo.

Acababa de empezar a caminar, llena de energía como sólo te sientes cuando se empieza un viaje, llena de expectativas, el océano me esperaba a mi izquierda, el sol calentaba mi cara, estaba lista para empezar mi aventura.

Después de ponerme los auriculares y comenzar la lista de reproducción que había preparado, empecé a andar por el camino de tierra indicado por la bien conocida flecha amarilla.

Y allí oigo una voz detrás de mí: “chica… chica”. Al principio no pude entender exactamente lo que esta señora me estaba diciendo, debido a la música, pero aún así me di la vuelta, intrigada.

Nunca olvidaré a esa señora de setenta años que me perseguía, con una bandeja de orejas caseras, recién horneadas y que me ofrece, insistentemente, para llevarlas en mi camino.

Os aseguro que fueron de las orejas más deliciosas que he saboreado. Tan llenas de dulzura, de esa humanidad tan especial, que me cargó de nuevas energías para emprender mi viaje.Personas en el Camino de Santiago

Puede parecer algo banal, lo sé, pero para mí esta oportunidad de descubrir el lado más humano de las personas, que por desgracia a menudo olvidamos, es probablemente el verdadero significado del viaje de Santiago de Compostela.

Mostré una sonrisa llena de gratitud. No sólo por la amabilidad de esta señora, sino porque de alguna manera supe que toda la comunidad de peregrinos que hubiera caminado por este y por los otros caminos de Santiago, tendría la suerte de sentirse mimada de la misma manera, de sentir esa cercanía que yo había presenciado.

Después de este primer encuentro, tuve la oportunidad de conocer a muchos otros peregrinos, de otros países y eso también fue algo excepcional. Cada vez que me cruzaba con otro peregrino, sentía que compartíamos algo y que esto, de algún modo, nos acercaba.

Es raro, pero es como formar parte de una comunidad movida por el mismo sentimiento. Pero seguimos, quiero contaros de cuando conocí la segunda maravilla y que se convertiría en uno de mis mejores recuerdos del Camino de Santiago.

 

2. La naturaleza que me envolvió a lo largo del Camino

Debo admitir que tengo debilidad por todo lo que pertenece al mundo natural, los paisajes de montaña, los bosques con su encanto y misterio, el cielo que se vislumbra entre las ramas de los árboles pero sobre todo el mar. Siempre he estado particularmente fascinada por esta inmensa extensión de agua, las olas en la costa, la arena entre mis pies.

Por esta razón escogí seguir el Camino Portugués de la Costa. A veces tenía que detenerme a contemplar la belleza del océano porque era simplemente demasiado increíble para poder caminar sólo por su lado. Me sentía tan feliz de poder caminar por el Océano Atlántico que a menudo me sorprendía a mí misma con una sonrisa llena de asombro.

Naturaleza Camino Portugues de la Costa

Tengo tan nítidos estos recuerdos, que me parece que ocurrió ayer mismo. ¡Qué fenómeno tan increíble, ésta memoria nuestra! ¿No creéis? ¿Cuántas veces recordamos sólo las cosas más bellas de un evento del pasado? Como si inconscientemente quisiéramos retener solo lo que nos hace felices. Sinceramente no creo que sea por casualidad…

Es decir, si me detengo a pensar en detalle, recuerdo que durante el camino me dolían los pies y la rodilla derecha, pero para recordar estas cosas tengo que hacer un esfuerzo. En cambio, la impresión de asombro que experimenté durante el camino, y los pensamientos positivos desencadenados por esta experiencia son automáticos, me invaden sin tener que rebuscar.

Tengo curiosidad por saber si os pasa lo mismo.

Continuando con mi camino, llegamos a la tercera cosa que más me ha marcado, y que más recuerdo del Camino de Santiago.

3. Los momentos de reflexión personal

Creo que esta es la realidad que más a menudo se experimenta durante un viaje tan único como el Camino de Santiago.

Lejos de todo lo que conocemos y que definimos como la vida cotidiana, la rutina, el estrés de la vida diaria, estamos finalmente solos frente a nosotros mismos.

No hay compromisos que esconder, ni reuniones de negocios, ni plazos que cumplir, ni citas a las que no podamos llegar tarde. Somos nosotros y nuestros pensamientos. Solos, sin máscaras, completamente honestos con nosotros mismos.

Tal vez algunas personas tienen miedo de eso. Este silencio, esta tranquilidad puede ser aterradora porque no estamos acostumbrados a ella. Sin embargo, una vez que hemos superado el primer obstáculo, absortos en esa conversación interior, es fantástico perderse en nuestros pensamientos más profundos.

Momentos de reflexión y recuerdos del Camino de Santiago

Si damos libertad para manifestarnos a nuestro verdadero y más profundo yo, tenemos la oportunidad de saber quiénes somos y qué nos negamos a ser. Surgen recuerdos que hemos encerrado para que no nos molesten pero que no han sido olvidados.

Los problemas que hemos decidido no afrontar se repiten y tal vez ahora encontremos una forma de resolverlos porque damos espacio a un diálogo del que hasta ahora habíamos renegado.

No es coincidencia que muchos filósofos pensaran que los más grandes pensamientos nacieron a lo largo del camino.

Mientras camino, absorta en estas reflexiones, me pregunto si lo mismo le sucede a todos los demás peregrinos. ¿Todos van a tener la misma experiencia o sólo yo?

Finalmente, el último elemento que se me presenta en este momento de recuerdos del Camino de Santiago.

4. La deliciosa comida que pude degustar en el Camino de Santiago

No sé si este recuerdo ha sido alterado por el hecho de que después de cualquier actividad física estamos particularmente hambrientos y todo lo que se nos ofrece parece saber aún mejor, pero creo que no me alejo demasiado de la realidad.

De alguna manera la gastronomía de Galicia es única, comparada con el resto de España.

No me malinterpreten, me encanta la cocina de toda la Península Ibérica y rara vez me he sentido insatisfecha con los platos típicos, pero la gastronomía gallega tiene algo único. Algo que hace que se convierta en uno de los recuerdos del Camino de Santiago.

Gastronomía en el Camino de Santiago

Tal vez sea por el “cariño” que ponen en la preparación, por la calidad de los productos típicos, no puedo decirlo… pero durante mi experiencia tuve la oportunidad de probar cada día un plato típico local y recuerdo con gran placer estas comidas (y vinos).

Termino aquí esta exploración a la caja de los recuerdos y espero haber provocado al menos una pequeña sonrisa compartiendo estas breves experiencias personales.

Si pudierais comentar lo que más os ha impresionado durante vuestro viaje, o durante una experiencia similar, tal vez podamos ayudar a crear un recuerdo positivo y tal vez superar esta situación junto con una sonrisa.

Si estamos juntos todo esto pasará y podremos vivir muchas otras aventuras únicas a lo largo del Camino. Y tú, ¿cuáles son tus mejores recuerdos del Camino de Santiago?

¡Gracias a todos y Buen Camino!

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