El Camino de Santiago: ¿preparados para esta ruta?

Cada vez más personas se animan a hacer el Camino de Santiago y, sin embargo, no todo el mundo está preparado para afrontarlo. Emprender esta maravillosa ruta milenaria no es una tarea simple, pues el Camino no es sólo un paseo. Debemos ser conscientes de ello para poder disfrutarlo al máximo. En este artículo os daremos unos sencillos consejos que os servirán si ya habéis decidido poner fecha de inicio a esta experiencia. 

 

No es que debamos ser profesionales del deporte para enfrentarnos al Camino, pero sí requiere una condición física moderada. Esto quiere decir que un poco de experiencia en otras rutas de senderismo de media distancia (alrededor de 23 km) es fundamental.

A veces creemos que podremos afrontar cada paso, pero no serías la primera persona que tiene que parar cada kilómetro porque le falta el aire. Como ya comentamos en otros artículos de nuestro blog, hay ciertos fundamentos técnicos que todo peregrino debería tener en cuenta.

La visita al médico antes del Camino

Acudir al médico, lógicamente, antes de pensar en iniciar la ruta, nos salvará de cualquier duda.

Antes de afrontar el Camino, si el médico nos da su aprobación, deberemos salir a caminar todos los días, incrementando paulatinamente la distancia.

De esta forma, aprenderemos a gestionar nuestros pasos, a respirar y controlar cada movimiento, minimizando el riesgo de sufrir lesiones.

Es importante, además, preparar al cuerpo para la actividad. Calentar las articulaciones antes de empezar a caminar y estirar de forma conveniente antes de acostarse, nos salvará del cansancio y nuestras articulaciones lo agradecerán.

Adaptación al entorno 

Cuando viajamos a otro país, normalmente cambiamos el huso horario. Esto quiere decir que también cambia el ritmo circadiano.

El famoso jet lag se hace palpable cuando venimos de un país en el que hay mucha diferencia horaria respecto al país de destino. Reponerse del mismo requiere adaptar el sueño al nuevo horario, aunque no siempre es fácil.

Como cambiamos de coordenadas, también cambian los horarios de desayuno, comida y cena. Aunque muchos alojamientos y restaurantes se acomodan a las necesidades de los clientes extranjeros, tenemos que entender que no siempre es posible. Es más sencillo intentar adaptarse y disfrutarlo como ¡una experiencia única! Al fin y al cabo, lo bonito de viajar a otro país es poder integrarse completamente en su estilo de vida.

España tiene regiones muy variadas; así como en las grandes ciudades encontramos ritmos acelerados, en el norte es conveniente tomarse las cosas con más calma.

Barreras lingüísticas en el Camino

El idioma inglés y el español son dos de los idiomas que más personas hablan en el mundo, sin embargo, ello no significa que todo el mundo lo hable.

El español es la lengua materna de España, pero este país tiene regiones con lengua propia en las que es común encontrar personas mayores que utilicen la lengua local.

En el ámbito turístico de Galicia, es común encontrar alojamientos, bares y restaurantes atendidos por personas mayores que no han tenido la oportunidad de estudiar un idioma extranjero. ¿Qué quiere decir esto? Pues que en algunas ocasiones ninguno de ellos es capaz de entender bien al turista extranjero, lo cual dificulta la comunicación.

Cuando viajamos lejos de nuestra zona de residencia habitual, debemos cambiar el chip y hacer un esfuerzo, o bien por aprender un poco el idioma local, o por intentar comunicarse con paciencia.

A pesar de que a menudo no entiendan tu idioma, han sabido adaptarse bastante bien y es común que entiendan lo que les pides si buscas la forma. Muchos utilizan la comunicación no verbal e, incluso, traductores en línea a través del Smartphone. ¿Por qué no intentarlo?

El clima: la lluvia y el sol

Otro aspecto a tener en cuenta es la climatología, y es que… nunca llueve a gusto de todos. En Galicia el clima está condicionado por el océano atlántico, el mar cantábrico y las zonas montañosas.

Aunque la temperatura media anual es de aproximadamente 13 grados, lo cierto es que, entre el norte, el sur y el interior de la región hay diferencias importantes.

Con todo esto, los meses de invierno, tanto Lugo como Ourense tienen temperaturas más bajas, pero también menos húmedas. Mientras que las zonas costeras se caracterizan por tener menos contrastes, aunque mucha más humedad.

Hay que tener en cuenta que la humedad es evidente, tanto sea en verano (un calor más pegajoso), como en invierno (un frío que se mete por los huesos).

La lluvia, aunque sea incómoda, es parte de la experiencia del Camino. Galicia siempre ha sido una región bastante lluviosa con veranos cortos. Los últimos años, sin embargo, está sufriendo variaciones a las que mayoría de residentes no estamos todavía acostumbrados. Los veranos se alargan, las temperaturas suben y las lluvias son muy variables de un año a otro.

¿Qué debemos hacer para evitar que las condiciones climáticas estropeen nuestra experiencia?

Ante todo, debemos adaptarnos. Parte de la experiencia del Camino consiste en ser capaz de superar los obstáculos. Si llueve, deberemos cambiarnos inmediatamente cuando dejemos de caminar.

Además, ciertos tipos de tejidos nos ayudan a mantener nuestra temperatura corporal, pero si la humedad se apodera de nuestra piel, cualquier corriente de aire indeseada puede hacernos enfermar.

En días muy calurosos, evitaremos las horas en las que el sol esté más alto. Esto es a mediodía, pues el sol nos puede jugar una mala pasada. Llevar un pañuelo, gorra o sombrero nos protegerá la cabeza de los indeseados rayos UVA.

Sin embargo, hay que caminar con responsabilidad y si notamos que nos estamos quemando, es mejor cobijarse en la sombra.

El sol y la humedad pueden producir una insolación, o golpe de calor, deshidratando nuestro organismo y dando como resultado un trastorno cerebral que puede producir convulsiones y fiebre. Así que ¡ojo!, no es una broma.

El Camino de Santiago no es una ruta fácil

El Camino no es un paseo al atardecer por la playa. No hay bancos ni fuentes cada 5 metros para sentarse y beber agua. Cuando uno mismo se propone emprender este viaje, tiene que ser consciente de que va a ser una experiencia única. Algo que va a cambiar nuestra forma de ver, sentir o padecer.

Debemos adaptarnos a cualquier imprevisto y tratar de solucionarlo sin perder la calma. Aunque el rural gallego parece estar en medio de la nada, lo cierto es que las distancias no son tan largas como parecen. Ante una emergencia, los servicios públicos suelen actuar con bastante celeridad, por lo que podemos sentirnos seguros. Además de ello, la población en Galicia siempre está dispuesta a ayudar a quien pasa.

Si en cualquier momento creemos que nos hemos perdido, no debemos perder la calma. Las flechas amarillas siempre acaban apareciendo. Lo mejor es continuar caminando, pues muchas personas y peregrinos han abierto paso antes que nosotros y, tarde o temprano, encontraremos algún paisano que nos pueda ayudar, aunque sea mediante lenguaje de signos.

Intenta practicar la empatía antes, durante y después del Camino

Saber ponerse en el lugar del otro, y cierta dosis de flexibilidad a la hora de afrontar el Camino, puede ser lo que nos haga vivir la mejor experiencia posible. El Camino es como la vida. Si caminas muy deprisa, si lo tomas como una carrera, te perderás tantas cosas que llegarás al final con un sentimiento de melancolía por todo lo que no pudiste ver, saber, oler o sentir.

Un movimiento internacional llamado Slow Food se ha extendido a la vida; Slow life, o tomarse la vida con más calma, deberá ser la palabra que nos acompañe. Slow, slow, slow… lentamente caminamos para disfrutar de cada flor, de cada paso, de cada aroma.

Trabajar el optimismo es fundamental para vivir con alegría y aventurarse en el Camino. Si cambiamos la forma de ver las cosas, si todo lo negativo lo convertimos de repente en una experiencia positiva, la vida se convierte en un camino más fácil. Por eso, ten siempre presente tres conceptos: empatía, simpatía y cooperación. Verás como al cambiar tu forma de ver, de sentir y de hacer, todo a tu alrededor se vuelve más sencillo y, como por arte de magia, el Camino se torna amable y alegre.

Lee la documentación de viaje antes de comenzar 

Ya sólo nos queda recordaros de que antes de que comencéis a caminar, deberéis leer detenidamente toda la documentación de viaje que os habrá llegado a vuestro email con antelación a la peregrinación.

A veces algunas personas confunden el itinerario inicial que enviamos en los primeros emails con la documentación de viaje. Recordad que esta información es pre-contractual y no tiene validez para el viaje final.

Los documentos que os enviamos en el Kit de Viaje contienen toda la información sobre los alojamientos, traslados y régimen alimenticio que hayáis contratado. Además, encontraréis hojas de ruta con indicaciones e información relevante que contestará algunas de las dudas que os puedan haber quedado.

El equipo de Galiwonders está formado por un equipo humano con ilusión por ayudar y hacerte las cosas más fáciles. Como nosotros también hemos viajado, somos capaces de ponernos en vuestro lugar y ayudaros en los temas que estén bajo nuestra capacidad. No podemos hacer milagros, pero intentamos que toda ruta sea un éxito.

Si todavía dudas que el Camino sea apropiado para tus vacaciones, te animamos a que contestes este sencillo test. Sabrás al momento si estás en el ¡Buen Camino!

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